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Cristina Liriano
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A pesar de que por varios meses Ricky Martín ha confesado que se siente en el mejor momento espiritual de su vida, también deja claro que como cualquier ser humano tiene momentos de enojo, momentos en que llora, vibra y hasta puede reír.
En su visita a la República Dominicana, el intérprete de “Vuelve” explicó que antes de conocer la tranquilidad y la serenidad de la que goza su alma, su única adicción era el ‘caos’. "Yo por mucho tiempo era el caos total; esa era mi adicción, tenía que estar siempre con el televisor y la radio prendidos al mismo tiempo, necesitaba estar acompañado, hasta que un día dije: voy a romper códigos viejos de conducta y voy a tratar de estar un tiempo solo en mi habitación en silencio, y luego de que todo se estremece, cuando llega a ese silencio es donde encuentra la verdadera felicidad", dijo.
Lo del “caos” Ricky lo conoce muy bien, por eso aclara que aunque esté espiritualmente sereno, no todo es tranquilidad. “Tengo momentos de calma, pero también de enojo”. Pero lo que sí asegura con certeza el boricua que se confiesa extremista, es que la felicidad no tiene sonido y que sólo el silencio le da serenidad, fuerza y balance a su vida.
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